Tuesday, November 30, 2010

PARDO

I

Hace tiempo que me siguen, los siento cuando llego del trabajo al doblar la esquina van tras de mi hasta la puerta parecen mis escoltas aunque nunca los he visto pero sé que están ahí atrás, acechandome, en ocasiones siento su respiración en mi cuello o sus miradas en la nuca; ya no siento miedo aunque no he de negar que al principio se me erizaba la piel mientras me seguían, pero ya no, hace tanto tiempo de esto que ya no siento miedo, solo curiosidad.

II

Hoy conocí a Pardo, lo vi justo antes de poner la llave en la puerta, usualmente ellos se van en ese momento pero esta vez no, Pardo se quedo ahí mirándome a los ojos como desafiándome, me miraba fijamente con esos ojos brillantes, sin parpadear. Parece que es el alfa.

III

Desde hace varios días los veo por la ventana, son cuatro: Siamés, Cenizo, Gris y Pardo, se turnan para estar en la ventana, mirándome con esos ojos; me gusta retarlos, hace tres días hice que Gris parpadeara mientras nos veíamos por la ventana, al verme sonreír salió huyendo; no ha regresado, es como si lo hubiesen relevado como castigo.

IV

Ya no me siguen desde la esquina ahora me esperan en el porche, incluso me ignoran cuando los observo o les hablo, imagino que se han aburrido de mi. Yo los sigo espiando con la nariz pegada a la ventana pero ellos ya no me ven. Son tan hedonistas, creo que siento celos.

V

Ayer deje abierta la puerta al salir cuando regrese ellos estaban por toda la casa, no me molesto incluso podría decir que me siento bien, así ya no pasaran frio allá afuera, ya vienen el invierno. Hoy el teléfono no dejo de sonar todo el día hasta que Pardo mordió el cable, esta mejor así, es más cómodo máxime con Gris y Negro en mis pies. Es fin de semana así que me quedare en casa.

VI

Hoy Pardo se levanto temprano, yo estaba acicalándome la piel imitando un poco la manera de Siamés que lo hace de una forma muy particular alcanzando cada lugar con una elegancia extraordinaria, Pardo se fue directo a mi recamara, al principio no me llamo la atención pues solía ir a dormir ahí aunque si me extraño la hora pues él nunca se levantaba tan temprano, después de unos minutos salió con mi camisa de diario y mis zapatos desgastados, la corbata le hacía lucir algo diferente, se dirigió hacia la puerta y tomo el saco y el sombrero del perchero; lo vi salir y alejarse por la acera e incluso saludar a mi vecino, en ese momento quise levantarme he ir por él, hacerlo regresar y gritarle que estaba loco mientras los demás despertaban y lo observaban con horror. No lo hice, en realidad estaba demasiado cómodo ahí echado con el ronroneo de Siamés y el calorcito de Gris y Cenizo a mis pies, ¿para que molestarse? si así se estaba tan bien.



I

1 comment:

xío said...

pobreta la nineta de ulls enamorats...
no veus que aquesta flor encara està dins de la terra morta?