Y una vez mas sin sueño merodeando la noche, seria bueno revisar algo viejo...
Asi que al asar de entre muchas letras saco la siguiente:
Se veia frente al televisor, fumando -como siempre- sin mucho mas que hacer mas que pensar en su vida tan aburrida. Trato de recordar otras noches iguales a esa, algo nada dificil pues en un instante reconocio todas las casi infinitas opciones que tenia, algunas perdido en la musica o leyendo al buen Cortazar, algunas mas embriagandose y las mas asi, simples, como esta haciendo nada y como para tener un pretexto con la tv encendida sin descargar una pizca de atencion en ella. Perdido en recuerdos dentro de la cual se encontro un comun denominador y es que siempre, indudablemente siempre, entre desvelos, recuerdos y minutos muertos (los mas) descubriase: Imaginando.
Mas que nada se encontraba platicando con ese su (tan odio-amado) otro yo; teniendo largas y aveces tortuosas discusiones, las cuales (casi siempre) terminaban con una especie de automandadera al diablo con el espejo el cual se limitaba a observar cual escena quijotesca. El segundo cigarro quemando sus labios se encontraba ya cuando un impulso (hasta ese dia desconocido) le hizo prescindir de la comodidad de su asiento y se levanto en busca de un boligrafo; a los primeros pasos topo con algo de ropa resagada de hacia algunas ya lejanas semanas que se encontraba dispersa por la gran mayoria de el piso el cual rentaba por poco mas de la mitad de su magro sueldo, camino casi a tientas entre las pila de acetatos que durante 10 años habia logrado adquirir, doblo a la derecha al topar con esa planta ,muerta por la falta de riego hasta que por fin enconto lo que buscaba entre montones de papeles y notas sueltas; que desorden - dijo. Exausto por la pequeña travesia fue a la cocina y destapo una botella de vino tinto, bebio dejando caer algunas gotas por la barbilla y disfrutando el fuerte sabor de su Sirah. Parado ahi frente al cuarto miro su vida en cuatro metros de largo y tres de ancho. El fin era un hecho.
Se sabia comodo con sus pensamientos, tanto, que decidio escribirlos como para dejar una constancia de su resolucion. Ahora todo seria tan simple como pararse en la linea amarilla del metro y esperar esa brisa fresca que llega apenas un segundo antes que el vagon, oler la respiracion del gusano naranja, sentir la vibracion de su paso y el ruido de sus entrañas, dar un paso al frente y dejar de ser.
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